El Colegio de Médicos de Huelva señala que la terapia hormonal sustitutiva en menopausia es un tratamiento médico individualizado científicamente validado al que no hay que temer. “Hay que erradicar temores que impidan a las mujeres beneficiarse de ella cuando está indicada por un ginecólogo. En ningún caso es una fórmula mágica ni para prolongar la juventud. Es un tratamiento y como tal se prescribe con indicación médica”, asegura la ginecóloga Susana Rodríguez Falcón.
La menopausia “no es una enfermedad, es una etapa vital en la que la mujer, en la actualidad, vive un tercio de su vida”. El ovario deja de producir hormonas (estrógenos, progesterona y andrógenos), sus síntomas son muy diversos y en cada mujer pueden tener una intensidad diferente, pudiendo llegar a disminuir su calidad de vida de forma importante en un 20-25% de mujeres. Entre otros están los sofocos, insomnio, cambios de estado de ánimo (irritabilidad, ansiedad o sensación de tristeza) descenso del deseo sexual, sequedad vaginal con dolor en las relaciones sexuales, o dificultad para concentrarse. De ahí que las terapias hormonales sean una herramienta terapéutica, que será fundamental para mujeres con síntomas de intensidad moderada a severa y para mujeres con insuficiencia ovárica prematura, cuando se entra en menopausia prematuramente por debajo de los 40 años.
Síntomas que incluso pueden comenzar antes de la menopausia, en el periodo de descenso hormonal previo con fluctuaciones hormonales, la perimenopausia -esta puede ser de unos pocos meses o presentarse a partir de los 40 y prolongarse hasta una década-.
Pero en muchos casos la sintomatología de la menopausia es suave y asumible. Aunque hay que cuidar y mejorar nuestros hábitos de vida. Porque en menopausia también se dispara la pérdida de masa ósea, la mujer deja de estar cardioprotegida y se incrementan las posibilidades de infarto, y hay una mayor tendencia a acumular grasa abdominal que está implicada en el síndrome metabólico, aumentado el riesgo de enfermedades como diabetes y enfermedad cardiovascular en general, que continúa siendo la principal causa de muerte en mujeres.
Por eso es fundamental el ejercicio físico añadiendo siempre el de fuerza para ayudar a limitar la pérdida ósea y de musculatura, tener una nutrición equilibrada basada en la dieta mediterránea y dedicarnos tiempo. “El auto cuidado es clave para transformar esta etapa y vivirla de forma saludable. Hemos de poner especial foco en la salud mental y emocional y en esto el apoyo familiar y social van a ser fundamentales. Hay que hablar de lo que nos ocurre, compartirlo y no esconderlo, porque es un proceso natural del que no hay que avergonzarse”.
Para Rodríguez Falcón hay que eliminar mitos y tabúes en torno a esta etapa y para ello la información y el conocimiento son esenciales. Además, es “fundamental mejorar la formación en menopausia de los profesionales desde atención primaria a especializada” con el fin de hacer un adecuado seguimiento, tratamiento y acompañamiento a la mujer en esta etapa.






