Reflexiones sobre una época

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Universidad Literaria de Sevilla. Calle Laraña. Segunda sede (1772-1845)

Fuente: diariodesevilla.es

JESÚS CASTIÑEIRAS FERNÁNDEZ. Catedrático de Urología. Presidente de la Real Academia de Medicina de Sevilla.

Los impulsos del Barroco se fueron modulando al unísono por las necesidades de conocimientos, que van siendo satisfecha por sabios, científicos, filósofos y teólogos de esta nueva etapa de evolución de la Medicina, llamada de la Ilustración y que abarca casi dos siglos, desde fines del XVII hasta la entrada al XIX.

Esta etapa se va a caracterizar por la aparición de una revolución cultural, a todos los niveles, que originó un cambio social, a nivel mundial, como resultado de las ideas innovadoras iniciadas en los siglos precedentes. Se erige a la razón como la facultad creadora del individuo, siendo la base fundamental de la nueva corriente de las ideas y a su vez también de la Enciclopedia francesa de por Diderot y D’Alembert , que representó ser el guardián. Todo ello, y con palabras de Pedro Laín, dio lugar a la aparición de un empirismo racionalizado que supuso una mejora en la categoría social del médico, adquiriendo un nuevo papel y prestigio los cirujanos. Con el discurrir del tiempo, las profesiones de cirujano y médico se equipararon, y con ello se despojó a los barberos de sus funciones quirúrgicas, para tranquilidad y supervivencia del ser humano. Este cambio se extiende también a las enseñanzas universitarias en general y, muy especialmente, a la de la Medicina en particular.

Pero, a pesar de ello, la opinión general considera que fue una época de enorme decadencia intelectual y humanística. Los galenos estaban enfrascados en disputas disparatadas, sin acercarse al pie del enfermo para curarle.

Es en este periodo de la Ilustración cuando se aprecia un cambio cualitativo en la enseñanza de la Medicina. Las universidades no habían sabido resolver las deficiencias de las enseñanzas de la Medicina y, de un modo especial, la de la Cirugía. Este hecho se tradujo en nuestro país con la fundación de instituciones, al margen de las facultades de Medicina, como son los Reales Colegios de Cirugía de Cádiz y Barcelona fundados por Pedro Virgili y, más tarde, el de Madrid fundado por Gimbernat. Los nuevos cirujanos iban a recibir, por vez primera, una sólida formación anatómica.

Pedro Virgili Bellver (1699 – 1776)

La experiencia adquirida por el cirujano Pedro Virgili en Montpellier y París fue clave para el desarrollo del Colegio de Cirugía de Cádiz. El lugar idóneo para su ubicación resultaba ser el Hospital Real de Cádiz, en el que existía ya una tradición de enseñanza quirúrgica. El proyecto fue aprobado en 1748. Las materias básicas que componían el currículum del colegio eran: Osteología, Anatomía, Fisiología, Higiene, Patología, Terapéutica y Operaciones. La formación de los cirujanos se fue cimentando con las diferentes medidas adoptadas por la Corona para dar mayor contenido científico a las enseñanzas del Colegio.

Los autores que se han acercado al estudio de la Medicina Ilustrada Española coinciden en señalar que la cirugía, antes de la creación de los Reales Colegios, se encontraba en un estado deplorable. Podemos afirmar que la cirugía de la Armada durante el s.XVIII no siguió la tónica del resto de las instituciones sanitarias ni de aquellas ligadas a la Universidad.

Antonio Gimbernat y Arbós (1734 – 1816)

El Real Colegio de Medicina y Cirugía de Cádiz abandona su carácter militar en 1836 y pasa a llamarse Colegio Nacional de Medicina y Cirugía, hasta su supresión en octubre de 1843, que cierra. En ese mismo año, y con el denominado Plan de Estudios Médicos, se suprimen los Reales Colegios de Barcelona y Madrid, y la Facultad de Medicina de Sevilla se transforma en el Colegio de Prácticos del Arte de Curar, en el que se impartirían las materias necesarias para el ejercicio de la Cirugía menor, la Obstetricia y la Medicina Elemental. Como resultado, la Facultad de Medicina de Sevilla queda suprimida.

Un año mas tarde la institución gaditana abre de nuevo sus puertas y se transforma en Facultad de Ciencias Médicas de Cádiz, que incorporaba también los estudios de Farmacia. Finalmente, en 1845, se transforma la Facultad de Ciencias Médicas de Cádiz en Facultad de Medicina de la Universidad Literaria de Sevilla en Cádiz, a la que estará vinculada. Dicha vinculación tuvo dos etapas, la primera como única Facultad de Medicina de dicha Universidad Literaria en Cádiz, hasta que se crea la de Sevilla durante el Sexenio Revolucionaria, gracias al gaditano de origen portuense Federico Rubio y Galií, con la que se inicia la segunda etapa. Durante ésta conviven ambas facultades, la de Cádiz y la de Sevilla, en la misma Universidad.

Desde un punto de vista administrativo la Facultad de Medicina de Cádiz pertenecía al distrito universitario de Sevilla y, por tanto, existía un vicerrector que representaba al rector de la Universidad de Sevilla en Cádiz. Este cargo lo desempeñó Felipe Garrido García, catedrático de Cirugía de la Facultad de Medicina de Cádiz. Esta segunda etapa dura hasta que se crea la Universidad de Cádiz en 1979. Para ello se constituye una Comisión Gestora que fue presidida por el profesor Garrido García.

En todo este proceso de gestación de la Universidad la Facultad de Medicina, al ser la institución mas antigua, fue el germen de la Universidad, de ahí el color amarillo (color de la Medicina) de la bandera de la joven universidad. Durante todo este tiempo, las practicas clínicas de los estudiantes de Medicina se llevan a cabo en el Hospital de Mora , actual Facultad de Económicas y Empresariales.

En el periodo en el que la Universidad Literaria de Sevilla no tenía Facultad deMedicina en Sevilla, sino que esta tenia su sede en Cádiz, los problemas no estuvieron ausentes. Para poder cursar los estudios del Grado de bachiller, imprescindibles para estudiar Medicina, había que realizar el preparatorio en la Facultad de Ciencias en Sevilla, pues en Cádiz no existía esta Facultad. Para solucionar este problema se crean dichos estudios en Cádiz y van a ser impartidos por los propios profesores de la Facultad deMedicina. Pero, aunque este tema se arregló, la Universidad Literaria de Sevilla seguía sin tener Facultad de Medicina en la ciudad de Sevilla. Ello conllevó numerosas quejas por parte del Claustro de la Universidad. Este tema se aplaca con la Ley Moyano de Instrucción Pública de 1857). En su artículo 134 se establece que habría Facultad de Medicina en seis ciudades españolas, entre ellas Sevilla. El rector de entonces, Antonio Machado y Núñez , lo tomó al pie de la letra. Es decir, el rector no lo interpretó como que el articulo se refería al ámbito territorial. Si hubiera sido así, la Universidad Hispalense sí tenía Facultad de Medicina en su distrito universitario, no en Sevilla pero sí en Cádiz. Por ello, el rector remitió una queja al director general de Instrucción Pública.

Recién inaugurado el Periodo Revolucionario en 1868 se establece una coyuntura propicia para que las iniciativas locales representadas por el Rector de la Universidad, el Claustro Universitario, el Ayuntamiento y la sociedad sevillana defiendan la recuperación de los Estudio de Medicina en la ciudad de Sevilla. La Junta Revolucionaria de Sevilla crea, en1868, la Escuela Libre de Medicina, que constituiría el germen de la Facultad de Medicina, a instancia de un grupo de médicos encabezados por el gaditano Federico Rubio y Galí, miembro del PartidoRepublicano y presidente de la Junta Provincial Hispalense. El acto institucional de inauguración, convocado por el rector, tuvol ugar en la sala de sesiones de la Academia de Buenas Letras de Sevilla. El Gobierno conserva la de Cádiz y se creala de Sevilla, después de pasar un periodo de 25 años no exento de vicisitudes.

El gaditano Antonio Machado y Núñez , cabeza de la saga de los Machado, padre del folclorista Antonio Machado, y abuelo de los poetas Antonio y Manuel Machado, fue catedrático de Geología de la Universidad de Sevilla, dos veces rector de la misma Universidad y presidente de la Real Academia de Medicina de Sevilla en 1843.

Después de todo este recorrido histórico, es paradójico que dos gaditanos, de ideas liberales y defensores del Instituto Libre de Enseñanza, Rubio y Galí y Machado y Núñez, fueran las personas clave en la recuperación de la Facultad de Medicina de Sevilla.

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