Bomberos, policías y guardias civiles aprenden a detener hemorragias de víctimas de atentados, catástrofes o tiroteos.

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Los participantes en el curso aprendieron a hacer torniquetes, como los que muestra la fotografía.

Está organizado por el Colegio de Médicos de Granada atendiendo al Consenso de Hartford

Está comprobado. La hemorragia incontrolable es la causa número uno de muerte prevenible en trauma. Si algún afectado de un accidente o es víctima de cualquier catástrofe o atentado y tiene una hemorragia, puede morir antes de llegar a un hospital si antes alguien no ha tratado de evitar dicha hemorragia. Precisamente para aprender técnicas de control de hemorragias masivas de sangre se ha organizado un curso en el Colegio de Médicos de Granada en el que participan alrededor de una treintena de personas pertenecientes a los cuerpos de bomberos, Policía Nacional y Guardia Civil.

En el curso, según nos explica su director, Luis Roberto Jiménez, se ha enseñado a los alumnos a identificar una hemorragia potencialmente grave y a controlarla utilizando sobre todo la compresión, un torniquete, o una técnica conocida como empaquetamiento de heridas. El curso se ha adaptado a las necesidades de los alumnos incorporando prácticas de técnicas de arrastre y acarreo que permiten extraer a una víctima a lugar seguro y rudimentos que pueden ayudarles a clasificar heridos según su gravedad.

Los miembros de los diversos cuerpos de seguridad y emergencias, durante la sección teórica del curso

Este tipo de cursos están motivados por la tragedia de 2012 en Sandy Hook (en donde murieron 28 personas a consecuencia de un tiroteo masivo) y las múltiples tragedias que se han producido en los siguientes años en todo el mundo, lo que se conoce como el Consenso de Hartford. Dicho consejo fue convocado para reunir a líderes de las fuerzas de la ley, el gobierno federal americano y la comunidad médica para mejorar la supervivencia en los eventos naturales de víctimas masivas. Las lesiones resultantes de estos acontecimientos generalmente se presentan con un sangrado severo que, si se deja sin atención, puede resultar en la muerte. Los participantes del Consenso de Hartford llegaron a la conclusión de que, al proporcionar a las personas que respondan primero (fuerzas del orden) y a los espectadores civiles las habilidades y las herramientas básicas para detener el sangrado incontrolado en una situación de emergencia, se ahorrarían vidas. El siguiente paso es centrarse en las necesidades de los espectadores civiles. Luis Roberto Jiménez dice que también los civiles necesitan entrenamiento básico en los principios de control de sangrado para que puedan proporcionar ayuda inmediata de primera línea hasta que los primeros respondedores puedan asumir el cuidado de una persona lesionada. Debido a muchas situaciones, puede haber un retraso entre el momento de la lesión y el momento en que un primer respondedor está en la escena. Sin intervención civil en estas circunstancias, se producirán muertes evitables.

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